Ya está desocupada la isla de Perejil y restablecida la soberanía plena del territorio nacional. Pero ahora empieza lo difícil porque España tiene que decidir entre Marruecos y el Frente Polisario. Y debería hacerlo antes del 29 de julio, cuando en Naciones Unidas se trate el asunto del Sahara Occidental. Si mantiene su apoyo al Frente Polisario y a la vigente resolución de Naciones Unidas (referéndum), tendremos a Marruecos en todos los Perejiles y me temo que con alguna hoja nos vamos a atragantar. ¿Tenemos planes para detener una nueva marcha verde de un millón de fundamentalistas islámicos entrando en Ceuta y Melilla?. ¿La piensa parar el Frente Polisario y Argelia? ¿O acaso lo hará Estados Unidos con la ayuda de Francia? Si España decide apoyar la postura marroquí para declarar al Sahara Occidental provincia autónoma saharaui bajo soberanía marroquí, el Frente Polisario y Argelia jurarán en arameo y nos harán la cusqui con sus corifeos de la progresía izquierdista y algunas ONG que hacen negocio en las arenas de Tinduf. Se trata de elegir entre la cusqui de uno y la de otro y, por encima de todo, defender lo que conviene a España. Es la hora de la alta política, de los herederos de Fernando el Católico, del Príncipe de Maquiavelo, capaces de trenzar la mejor telaraña, de conseguir los aliados idóneos para proteger los intereses de España, aquellos que pasan por las ciudades españolas de Ceuta y Melilla y hasta por Canarias. Es hora del pragmatismo y de dejar a Quijote en el armario. Son ocasiones para coger el toro por los cuernos, rectificar y firmar un nuevo tratado con Marruecos que pase por que no se repitan nuevos Perejiles y apoyar el 29 de julio la propuesta marroquí sobre el Sahara, como lo hacen Francia y Estados Unidos, que se juegan menos que nosotros. En paralelo, fortalecer nuestra defensa y no hacer de las Fuerzas Armadas una ONG como algunos políticos quieren con tanta irresponsabilidad.