ENTRE AZNAR Y ZAPATERO

OPINIÓN

16 jul 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Dentro de quince días no nos acordaremos del debate. Haremos mal, porque hay cosas que deben cambiar después de la catarata de discursos. Cambia, por ejemplo, el protagonismo de Rajoy. Ahora, el héroe de la temporada será Ángel Acebes, en cuyo ministerio cae lo más grueso: el cerrojo a la inmigración, el plan de choque de seguridad ciudadana y la lucha contra ETA. Hoy habría que decirle: ánimo, chico: el arsenal descubierto en Francia es un paso para alcanzar el objetivo de derrotar al terrorismo. Debe cambiar la actitud del Gobierno. Los demás grupos quieren diálogo. Más diálogo. Si algo ha quedado en la memoria, no es la energía solar que preocupa a Zapatero, sino las acusaciones de abuso de la mayoría absoluta que, con más o menos virulencia, hicieron todos los portavoces. Esta sí que es una consecuencia del clima que envolvió a la huelga general: el gobierno que firmó más acuerdos ve arruinada su imagen pactista por su actitud con el decretazo. Un solo error puede estropear toda una ejecutoria. Por el lado socialista, se dirá lo que se quiera sobre la victoria de Zapatero. Le felicito por su éxito informativo y popular. Pero ello no impide que su discurso haya sido demagógico y sin alternativas. Fue más un recetario de problemas extraídos de recortes de prensa ­­-algunos muy identificados-que un análisis de un aspirante a presidir España. Con lo cual, la alternativa es él. Sólo él. Es mucho, si se compara con los comentarios del anterior debate. Pero insuficiente para ganar las elecciones. Mucho me temo que la proclamación de Zapatero como ganador ha sido más una forma de votar contra el gobierno y sus modos que la certificación de su categoría de hombre de Estado. Con lo cual, los mensajes que quedan sobre la mesa son dos: al Gobierno, rectifiquen ustedes. Piensen que hay algo más que votantes del Partido Popular. Al PSOE, enhorabuena: ya tienen líder después de seis años aciagos. Como también tienen base social, sólo les falta una cosa: saber cómo proponen gobernar este país.