QUE NO LES AYUDEN MÁS

OPINIÓN

«La mayoría de los estados miembros se oponen a la abolición de la estabilidad relativa...». «Las ayudas de la UE deben destinarse a financiar la reducción de la flota». Frank Fischler, 17 de mayo de 2001. Cañete lo leyó. «No se atreverá» - decía- mientras contemplaba las maquetas de barcos de su despacho en el Paseo de la Castellana. «Daré órdenes para que nuestros comisarios se opongan». Y, como siempre, cargaba culpas a la gestión de sus antecesores: a la aceptación de la estabilidad relativa de 1986, en la que España se obligaba a no pescar en aguas de la CE una cantidad equivalente a la capacidad de su flota. López también lo leyó y, con su habitual prepotencia, reaccionó con extemporáneas protestas, tratando de modificar en el año 2002 una decisión de la Comisión Europea de 1982, en la que se reconocía como regiones dependientes de la pesca a Escocia, Irlanda y Groenlandia. No recordaba que él había ocupado altos cargos de la Xunta y de Bruselas durante los 16 años transcurridos desde nuestra integración y no se había preocupado de la necesidad de reivindicar tan importante reconocimiento, hasta que se desayunaron con la reciente publicación del Libro Verde de la Pesca de abril del 2001. ¿No son acaso esas cuestiones inherentes a sus cargos? Galicia pudo haber sido incluida como tal región dependiente de la pesca en el Tratado de Maastricht y su principio de subsidiariedad, o en el consejo de Essen. Pero no. Sin embargo, la Xunta estaba contenta. Mientras nos untaban con fondos IFOP por importe de 75.000 millones de pesetas, poco importaba la existencia del principio de estabilidad relativa y que Galicia no fuese considerada como región altamente dependiente de la pesca. Nuestros políticos estaban tan satisfechos con ser región Objetivo I que no supieron anticiparse a las claras intenciones de nuestros vecinos del norte. Creo que así acabará esta historia. Cumpliéndose lo reiteradamente anunciado por Franz Fischler, la flota se reducirá por lo menos en un 40% y se acabarán las subvenciones. Sin embargo, Irlanda, Holanda, Reino Unido y Dinamarca, han rehecho sus flotas con buques factoría capaces de operar al margen de acuerdos pesqueros de la UE, acogiéndose a una peculiar ley del embudo. Mientras tanto, nuestros pescadores, viendo la inoperatividad y falta de previsión de sus dirigentes políticos, les piden encarecidamente que no les ayuden más.