ANGLICISMOS HISPÁNICOS

FRANCISCO RÍOS [hablar.bien@lavoz.es]

OPINIÓN

La muerte, hace unos días, del profesor y académico Emilio Lorenzo trae su obra a la actualidad. El autor de El español de hoy, lenguas en ebullición había estudiado a fondo, entre otros asuntos de lingüística germánica e inglesa, los anglicismos. Consecuencia de ese interés fueron El anglicismo en la España de hoy (1955) y Anglicismos hispánicos (1996). El segundo libro recoge el fruto de las notas tomadas por Emilio Lorenzo en ocho cuadernos durante cuarenta años. En él aplica a un sinfín de casos sus planteamientos ante el fenómeno del anglicismo, la incorporación de palabras o giros tomados del inglés. Lorenzo, que rechazaba tanto la anglomanía como la aceptación acrítica de material de importación, hacía suyas las palabras de Unamuno: «Meter palabras nuevas [...] es meter nuevos matices de ideas». El anglicismo era un problema fundamentalmente cuantitativo. Entendía que debe tomarse cuando es necesario, tras analizar las soluciones léxicas y fonéticas (también percibió una modificación de las leyes fonológicas del español por presión de los extranjerismos). Si el uso del préstamo está suficientemente extendido y documentado, se abre la puerta a su aceptación. Los Anglicismos hispánicos del desaparecido académico nos quedan como obra de placentera lectura y de recomendable y frecuente consulta, donde se mezclan sabiamente la erudición, la documentación y el buen juicio.