Con la disculpa de no generar alarma social, la Xunta recomienda retirar las antenas de telefonía móvil de las proximidades de los centros escolares. Creo que esa medida echa más leña al fuego. El Decreto de Ciencia y Tecnología establece que los niveles máximos de exposición a las emisiones son de obligado cumplimiento (en la legislación de la CE son todavía recomendables). Las emisiones de las 291 antenas de telefonía móvil revisadas en Galicia (La Voz, 10 de abril) tienen valores entre 7.895 y 926 veces menores que los permitidos. Es de suponer que el resto de las controladas hasta completar las 1370 de Galicia (La Voz, 5 de julio) se encuentren en rangos parecidos. Si alguna incumple la normativa, se habrá clausurado. Los centros escolares (hospitales y geriátricos) son espacios sensibles, donde se debe cuidar al máximo el cumplimiento de las normas, pero eso no es disculpa para alejarlas del centro escolar. La reducción de antenas obligará a aumentar la potencia de emisión de las restantes, con lo cual será peor el remedio que la enfermedad. En todo caso, sería bueno que se evitase el impacto directo del cono de emisión. Lo que puede hacer la Xunta es incrementar los niveles de información de los ciudadanos, a la luz de los resultados científicos actuales.