CARLOS G. REIGOSA
24 jun 2002 . Actualizado a las 07:00 h.¿Qué está haciendo Europa?, se preguntan algunos sesudos observadores, seis meses después de que los euros hayan llegado a nuestros bolsillos. Hans Tietmeyer, ex presidente del Bundesbank, lo tiene claro: la moneda refleja la situación económica, pero también la imagen del poder político. Sin la clarificación del funcionamiento político de la Unión Europea (no dice integración), con una inequívoca atribución de las responsabilidades a cada instancia estatal o comunitaria, los ciudadanos no se sentirán satisfechos, porque no saben qué está haciendo Europa. Para saberlo es necesaria una política económica común y compartida y el cumplimiento del Pacto de Estabilidad. Tietmeyer coincide con Jean Claude Trichet, gobernador del Banco de Francia y candidato a la presidencia del Banco Central Europeo (BCE). Pero ambos miran con recelo la ampliación comunitaria, en la que nadie pensaba cuando se creó la moneda única. La integración de nuevos países supone una complejidad que afectará a la forma de funcionar y de organizarse. Pero es el gran reto ineludible. Lo peor sería detenerse y no definir con claridad una política económica propia, común, europea.