Si el valor de la música se midiese por los aplausos, por los gritos enfervorizados y por la congregación de grandes masas, es evidente que Rosa de España, la de Operación Triunfo , sería mucho más importante que Bach, Beethoven y Stravinsky juntos. Vende más que ellos, consigue que casi todos canturreen sus canciones, y hasta hace llorar a mucha gente que es capaz de estar comiendo mientras le pasan un documental sobre el desastre humanitario de Angola. Y en ese sentido hay que reconocer que Rosa es el no va más. De la misma manera, si la política se midiese por aplausos, por adhesiones y por simpatías, hay que reconocer que el discurso pronunciado por Francisco Vázquez en el Casino de Madrid es más importante que todos los libros y conferencias de Habermas, Rawls y Sartori juntos, ya que ninguno de ellos logró tantas y tan intensas ovaciones como las que el alcalde de A Coruña le arrancó a los madrileños. Claro que, inmediatamente después, empieza a pasar el tiempo. Y mucho me temo que, mientras los escritos de Habermas, Rawls y Sartori van a tener un futuro asimilable a las obras de Bach, Beethoven o Stravinsky, lo dicho en Madrid por Francisco Vázquez va a ser asimilado a las canciones de Rosa de España, con un rancio sabor a pop, y con la evolución propia de un destello inexplicable que enseguida se llena de arrugas y reuma. El problema no está en lo que dijo Paco Vázquez, que, por ser lo mismo que dicen a diario Aznar, Arenas y Rodríguez Ibarra, ya no motiva a nadie. Lo que de verdad duele es ver cómo el único político de Galicia que tiene capacidad para hacerse oír allende el Padornelo, entra en Madrid como si estuviese recién llegado de la Vía Láctea, y, asumiendo como propios los peores tópicos del actual discurso, se pone a disertar a favor de una estéril nostalgia y en contra de los molinos de viento. ¿Será verdad que es más lesivo el nacionalismo que el terrorismo? ¿Se puede creer que la escuela de hoy es el principio de la desintegración de España? ¿Se puede decir impunemente que las pistolas y los pupitres trabajan en la misma dirección? ¿Acaso piensa Paco Vázquez que su educación y la mía fueron mejores que la que reciben nuestros hijos? ¿Cómo es posible que el discurso más plano y rancio del último cuarto de siglo se exhiba ahora como un hallazgo feliz y renovador? Menos mal que aquí nos conocemos todos y ya sabemos lo que hay que guardar y lo que hay que tirar al cesto de los papeles. Pero me temo que a Zapatero le han puesto muy difícil la teoría del federalismo solidario con el que pensaba enfrentarse al PP dentro de una año, o seguir manteniendo que la política antiterrorista se hace desde el respeto al nacionalismo democrático. Porque, utilizando sus propias palabras, Paco Vázquez se fue a Madrid como un hooligan . O como Rosa de España, que es peor aún.