11 jun 2002 . Actualizado a las 07:00 h.
Los franceses hicieron piña en torno a Chirac para disimular el sonrojo por el triunfo de Le Pen. La grandeur se hace añicos. Los campeones salen derrotados a las primeras de cambio; sin un solo gol, los bleu de Zidane dejan el Mundial. Y la ultraderecha desbarra: la razón del fracaso es el mestizaje. Esta vez el annus horribilis le tocó a Francia.