No hay tu tía es una frase que, analizada en su literalidad, parece disparatada. Se emplea con el significado de ¿no hay remedio¿. Esta expresión coloquial tiene su origen en la deformación de otra: no hay tutía . La tutía, o atutía, era el hollín que quedaba en las chimeneas de las fundiciones donde se hacía latón con cobre y zinc. Antiguamente se elaboraba con ella un ungüento al que se atribuían efectos maravillosos en el tratamiento de varias enfermedades de los ojos. De ahí que surgiese el no hay tutía cuando algo no tenía una poción mágica que lo resolviese. En el Diccionario de la Academia aparece como no hay tu tía desde la edición de 1869, que ya la define casi con los mismos términos que la publicada 130 años después, en el 2001: «Fr. fam. con que se da á entender á alguno que no debe tener esperanza de conseguir lo que desea, ó de evitar lo que teme». En la edición del 2001 aparece por primera vez en la entrada tutía , a la que se remite desde tío, a y donde se habla de «falsa separación de no hay tutía ». Parece, pues, más recomendable, por ser más etimológica, la grafía no hay tutía , cuyo uso está bastante extendido en algunos países sudamericanos. No obstante, no es rechazable la otra forma, que Cortázar usó tres o cuatro veces en Rayuela , y que Ramón Pérez de Ayala utiliza en Tigre Juan .