La tecnología ADSL (Asymmetric Digital Subscriber Line) convierte el cable de teléfono convencional, dos finos hilos de cobre conocidos como par de cobre, en una vía de acceso a Internet de alta velocidad y a servicios interactivos de televisión y video. Las líneas de teléfono han sido utilizadas tradicionalmente para comunicaciones de voz, lo que ha requerido únicamente la transmisión de las frecuencias audibles, de 0 a 4000 herzios, que son las que generamos cuando hablamos y que son también las que procesan los teléfonos. Por este mismo canal telefónico se puede transmitir igualmente información desde ordenadores conectados con módems, con un límite teórico máximo de aproximadamente 10 bits por herzio, equivalente a 40.000 bits por segundo. ADSL rompe con estas limitaciones al explotar la capacidad del par de cobre de la línea telefónica para transmitir señales de frecuencias superiores a las audibles, de hasta 1,1 millones de herzios. Conectando un módem ADSL en cada extremo de la línea telefónica, se distribuye este 1,1 millones de herzios en tres segmentos que permiten establecer tres canales de comunicación independientes: un canal de voz para el teléfono en los primeros 4000 herzios, un canal de comunicación de datos ascendente que permite al usuario interactuar desde su terminal a velocidades de hasta 1 millón de bits por segundo, y un canal de comunicación de datos descendente para recibir contenidos multimedia a velocidades de hasta 9 millones de bits por segundo. Para enviar preguntas: que.es@lavoz.es