PRÍNCIPE DE ASTURIAS

PABLO GONZÁLEZ MARIÑAS

OPINIÓN

02 jun 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Anthony Giddens es bien conocido, y ahora premiado, por sus estudios sobre el comportamiento de las élites en las sociedades avanzadas y por su famoso libro La Tercera Vía, tan seguido por Blair y otros líderes europeos. Pero hay otro Giddens igualmente atractivo del que poco se habla, aquel que estudió con agudo bisturí la zona espiritual y reservada de las personas que componen la sociedad del bienestar. Su libro Transformación de la intimidad es un análisis profundo sobre la sexualidad, el amor romántico y los nuevos modelos de relación afectiva, en que la vida personal se convierte en un proyecto abierto, que crea nuevas demandas y ansiedades. Es un libro escrito desde la psicología de la autoayuda, que considera de inestimable valor, en lo personal y en su proyección social. Me alegró por ello que fuese este Giddens el que mejor se manifestó en su alegato de estos días en Londres, lleno de acercamiento a las personas mismas, de optimismo, de confianza en que, «autoayudándose» y compartiendo, resuelvan las cosas mejor que las organizaciones gubernamentales, ancladas en su resistencia a vivir un mundo cosmopolita y abierto.