21 may 2002 . Actualizado a las 07:00 h.
Con la inflación desbocada y el empleo en caída libre, sólo faltaba una huelga general. Del idilio entre el Gobierno y los sindicatos se ha pasado a la confrontación. ¿Qué ha cambiado? Uno: se acabó la bonanza. Dos: el PP se despojó de complejos. Tres: Aznar ganó en soberbia. Cuatro: los sindicatos tienen una parroquia que atender.