La Sociedade Pública de Investimento (SPI) es un artificio creado en 1997 por la Xunta de Galicia para sortear el déficit y el endeudamiento público que la integración en la Unión Económica y Monetaria prohibía o limitaba. Algunos calificaron el artificio de ingenioso, pero eso es una exageración. Engañarse a sí mismo confundiendo a los demás, no parece plausible ni inteligente. La SPI es una sociedad mercantil, de capital íntegramente autonómico (500 millones de pesetas), destinada a realizar infraestructuras y equipamientos públicos por mandato de las distintas consellerías. Su funcionamiento es sencillo. Si una consellería desea realizar obra pública adicional tiene dos alternativas: consignar el gasto en el presupuesto, generar déficit y financiarlo con deuda, o bien encargar la obra a la SPI. En este caso, la SPI se endeuda, realiza la obra y la entrega después a la consellería correspondiente, que hipoteca así una parte del gasto futuro (mediante aportaciones anuales) para que la SPI pueda hacer frente a la carga financiera de la deuda utilizada. De este modo se adelgaza el déficit y la deuda en la administración y se engorda en la empresa pública, que no contaba para la UE. El coste de los encargos llevados a cabo por la SPI en el período 1997-1999 se estima en 77.495 millones de pesetas, mientras la deuda presupuestada en los años 2000 y 2001 se eleva a 26.281 millones. En total, 103.776 millones de pesetas (623,7 millones de euros). El déficit cero convive así, inocentemente, con el déficit empresarial. Y nada pasa porque, en el fondo, somos unos tontitos. Pues bien, el nuevo sistema de contabilidad europeo (SEC-95) y la reciente Ley de Estabilidad Presupuestaria, parece que han puesto fin ¿por fin¿ a esta peculiar y lastimosa situación. La Comunidad Autónoma de Madrid ya integró la deuda de sus spis particulares (Arpegio, Arproma, Tres Cantos y Mintra) en el endeudamiento de la administración, creciendo así el 47% en el 2001. La realidad gallega ¿Y Galicia? ¿Qué sucede en Galicia? El artículo 27 de la Ley 2/2002, de 29 de abril, de presupuestos generales de la comunidad autónoma, da un paso al frente y prohíbe a la SPI aumentar su deuda viva en el presente ejercicio. Medida importante, sin duda, porque la SPI nada es sin endeudamiento. Pero ignoramos si la deuda acumulada está integrada en la administración. Son aspectos relevantes ¿que precisan siempre luz y taquígrafos¿ porque afectan al interés general del contribuyente y también a las generaciones futuras. La situación económico-financiera y el estado de la deuda en la comunidad autónoma gallega deberían ser cuestiones abiertas y transparentes como el alma de los niños.