CIUDADES Y CIUDADANOS
04 may 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Me satisface comprobar la aceptación que la obra de Álvaro Siza ha alcanzado entre nosotros. Cuando en Compostela se le confió el reto de introducir la arquitectura moderna en un contexto histórico, proyectando el Centro Galego de Arte Contemporánea, la contestación fue sonada. El encargo del gobierno de González Laxe, con Alfredo Conde al frente de la Consellería de Cultura, recibió el espaldarazo definitivo cuando Manuel Fraga, desoyendo el tumulto, decidió seguir adelante con el proyecto en el lugar previsto. Hoy, diez años y varios encargos después, nadie en Galicia discute a Siza su condición de maestro de la arquitectura contemporánea. El problema con el CGAC era el emplazamiento y la excepcionalidad de las formas y materiales. ¿Con qué autoridad ¿se preguntaba¿ puede un edificio intruso colocarse delante de un monumento? La respuesta es clara: con la autoridad que le otorga la calidad del proyecto. De no ser así, los conjuntos histórico formados a lo largo de los siglos por una amalgama de estilos y construcciones, unos al lado de otros, unos frente a otros, no habrían llegado a existir. De todas maneras, creo que la obra más significativa de Siza en Galicia es el parque de Bonaval, en este caso por encargo del Consorcio de la Ciudad de Santiago y desarrollado con Isabel Aguirre. En Bonaval trabajaron juntos Siza y Chillida. El arquitecto y el escultor, dos figuras singulares y relevantes en el mundo de la creación, fueron convocados y mantuvieron varios encuentros en el lugar para desarrollar el trabajo, encuentros de los que guardo apuntes por el interés que tuvieron. Arquitectura y escultura no siempre se han llevado bien. La arquitectura, como acontece en los museos, domestica la escultura aún sin buscarlo, definiendo espacios, volúmenes y texturas. A veces se recurre a la escultura para colmar el vacío en lugares anodinos que no se sabe cómo resolver; véase el resultado en tantas plazas de nuestras ciudades. Pero cuando ambas están al mismo nivel en el espacio público, compiten en protagonizar su transformación. A la hora de la verdad, se necesitan. Para la arquitectura es esencial introducir las innovaciones que se han podido ensayar en las artes plásticas con materiales y formas y también con el vacío. Para el artista plástico lo importante es el espacio, sea territorio, ciudad o incluso una galería. Por eso, el trabajo conjunto da los mejores resultados a la hora de concertar la escultura y el espacio. La Puerta de Música será, probablemente, la única obra de Chillida en Galicia. Álvaro Siza ha hecho mucho por nuestra arquitectura, y Galicia por su obra, aunque él no acabe de sentirse satisfecho.