EL TRASERO Y EL FISCAL

OPINIÓN

02 may 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Dicen que le van a meter un paquete al fiscal jefe de Castilla y León, que se llama García Ancos. Le van a abrir expediente. El señor fiscal jefe se ha irritado mucho. Ha cogido un globo tremendo, porque se ha enterado por la prensa del expediente y el posible paquete. Son cosas que pasan. También Felipe González se enteró de Filesa por los periódicos, que no saben guardar un secreto. El expediente al señor García Ancos se basará en que trató a Nevenka Fernández, la ex concejal de Ponferrada, como «una acusada, no como una testigo». Me parece poco acertado. Un señor fiscal debe poder tratar a los comparecientes como le plazca, e interrogarles como crea conveniente, porque se supone que está buscando la verdad. Lo que me parece mal es lo que ese señor fiscal dijo en el juicio. Lo que me parece horrible es lo que reprochó a Nevenka: «Usted no tenía por qué aguantar eso, usted no es la empleada de Hipercor, que le tocan el trasero y tiene que aguantarse porque es el pan de sus hijos ». Lo que me parece intolerable es que haya gente que sigue pensando que el derecho a la resistencia al acoso sexual es una cuestión de clases sociales, donde el pobre tiene que resignarse, pero el rico o el bien formado no tiene por qué aguantar. Lo que me parece inadmisible es que un fiscal piense que una empleada de supermercado ¿o de lo que sea¿ está obligada a ceder a los gustos y caprichos de su empleador o de su jefe, porque de lo contrario podría perder su trabajo. Lo que me parece insufrible es que pervivan mentalidades que piensan, por tanto, que sería razonable que una cajera que se resiste al abuso pueda ser expulsada, quizá con despido procedente. Lo que me parece de otra galaxia es que esas mentalidades admitan, por lo mismo, como normal, que alguien tenga trabajo porque se ha rendido a los deseos de un superior. Y lo que me parece sencillamente increíble es que eso se haya dicho en el juicio que está moviendo más sensibilidades sociales. Pero se ha dicho. Claro que también hubo jueces que han atenuado la pena de un violador por esta suprema razón: hay chicas que van por ahí con una minifalda que no hace más que provocar.