Ya los tenemos aquí. Otra vez. Quizás nunca se fueron del todo. Ahora, los dos atentados con coches bomba explosionados en el centro de Madrid en el plazo de diez días, confirman que Soledad Iparraguirre, Anboto , y la dirección de ETA, consideran objetivo irrenunciable la existencia en Madrid de un comando estable. Sin duda, las Fuerzas de Seguridad del Estado hacen todo cuanto pueden para prevenir, desmantelar y detener a los asesinos. Pero no es menos cierto que la posibilidad de que ETA sitúe un coche bomba a escasos doscientos metros del Estadio de Chamartín, y a una distancia similar del Ministerio de Defensa, en un día tan señalado, obliga a Mariano Rajoy, ministro de Interior, a revisar los mecanismos de los servicios de información especializados en la lucha antiterrorista y a ser más modesto en sus apreciaciones públicas. En esta ocasión, los responsables del ministerio han errado. En noviembre pasado, gracias a la colaboración ciudadana y a la persecución imprevista de los etarras por un ciudadano anónimo, se pudo arrestar a una parte del grupo Buroahuste , que significa dolor de cabeza . Aznar debe de comprender que clausurar las cenas de su partido con un estentóreo «¡Vamos a por vosotros!», en alusión a los terroristas, puede resultar rentable en términos electorales, pero no resuelve el gravísimo problema que los vascos y el resto de los españoles tenemos en el País Vasco. Ahora ya sabemos que no tenemos aquí, en Madrid, un comando itinerante, sino que ETA ha conseguido reactivar la infraestructura de pisos francos, garajes, y, posiblemente, los miembros integrantes del grupo serán legales en términos policiales, es decir, militantes no fichados de ETA, lo que complica extraordinariamente su detección y seguimiento. El coche que nos llenó de angustia a los madrileños el Primero de Mayo fue robado el 28 de marzo en el barrio de La Latina y sus matrículas fueron dobladas (se sustituyen las matrículas verdaderas del vehículo robado por otras que pertenezcan a otro coche de la misma marca, modelo y color); esto indica que los medios de los que disponen no son escasos. Las últimas informaciones que llegan del País Vasco, son, si cabe, cada vez más inquietantes. Cuarenta o cincuenta jóvenes que proceden del mundo de Segi, y de otros ámbitos violentos, han pasado a la clandestinidad y, presumiblemente, se han integrado en las filas de la organización terrorista con vistas a otro verano caliente , coincidiendo con el debate y aprobación de la nueva Ley de Partidos Políticos y con la ilegalización de Batasuna. El apoyo que debemos expresarle al Gobierno en la lucha contra el tiro en la nuca y el coche bomba no debe impedir que reflexionemos sobre la situación y, aunque en minoría y a contracorriente, debo insistir en que no habrá una solución estrictamente policial al problema vasco . Cometerán el error político de ilegalizar a Batasuna, lo que me trae a la memoria el viejo refrán chino: «Cuando el dedo del sabio señala a la luna, los estúpidos miran el dedo».