APÓCRIFOS

La Voz

OPINIÓN

BENIGNO PRADO

22 abr 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Un lector apócrifo me remite estas escuetas líneas: «Sr. Prado: A propósito de su columna Filisteos, publicada en días pasados, creo que la publicación que le adjunto podría ser de su interés». La publicación, fechada en Argentina en 1972, aunque no se menciona al autor, es una fotocopia de unos comentarios (Los secretos del mundo) al mamotreto intitulado Protocolo de los sabios de Sión. El mero hecho de haber recibido esta documentación demuestra que el antisemitismo goza de tan buena salud como el sionismo. Basta un vistazo a Internet para hallar un espeso bosque en torno de las supuestas actas secretas del primer congreso sionista, celebrado en 1897 en Basilea (Suiza). La mayoría de estos textos procede del campo racista o del sionista, por lo que es preciso separar el grano de la paja. Los Protocolos de los sabios de Sión son, cuando menos, apócrifos, incluso si no se acepta la tesis de que los prefabricó en 1905 la Okrana, policía secreta zarista. He aquí por qué cualquier satanización de los judíos no es plausible, como tampoco, sin duda, la de los musulmanes. Todavía, Dios santo, en 2002.