BISAGRA

La Voz

OPINIÓN

La claridad con que Tony Blair expone su política exterior me parece envidiable, sobre todo en un momento en que las prioridades internacionales de España parecen aquejadas del algún mal de altura, quizá derivado de las propias emanaciones mareantes del concepto de mayoría absoluta que condiciona la obra del PP. Sostiene el primer ministro británico (defensor ideológico de la Tercera Vía) que su país quiere ejercer una función-bisagra entre la Europa a la que pertenece, los EE.UU. con los que mantiene una sólida relación (special relationship) y los países miembros de la Commonwealth, con los que comparte vínculos, intereses, lenguaje y vocación de desarrollo. En el acierto cifra el éxito de su Gran Bretaña. Nuestro país debería tener una claridad similar. España es una gran nación europea con una fuerte relación con los países de la comunidad iberoamericana y con unos vínculos preferentes con países próximos (árabes) y lejanos (Filipinas). Una España que debe ser una de las grandes bisagras del mundo que se avecina, vertebrado y global. Es una cuestión de ambición y de grandeza de miras que no puede descuidarse.