CUMBRE Y ATENTADOS

La Voz

OPINIÓN

GONZALO PARENTE

30 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

La reunión árabe que se acaba de celebrar esta semana en Beirut, ha centrado la atención internacional porque se esperaba que de ella pudiera salir una propuesta de paz para los palestinos. Pero se ha evidenciado falta de cohesión y de acuerdo entre los árabes, incluidos los palestinos. Había expectativas sobre el plan de paz saudí, por el que se reconocería al Estado de Israel a cambio de que se retirase de los territorios ocupados. Pero la realidad se ha mostrado como es, sangrienta, con más odio y más bombas. Sin embargo, aún hay esperanza. La cumbre ha evidenciado signos que aclaran un poco la confusa situación. Fue mundialmente importante porque asistieron dos representantes no árabes, el secretario general de la ONU y el presidente Aznar, por la Unión Europea. Pero se notó la falta del representante norteamericano, de los líderes árabes más próximos a este país y de Arafat. Así, podemos deducir que existen dos planes de paz, y que el plan saudí no contaba con el apoyo de todos. Por eso, lo primero que deberían hacer los países interesados sería coordinar los dos planes, para alcanzar uno solo. Después hay que darle a EE UU el protagonismo y responsabilidad que le corresponde, por su capacidad para poner de acuerdo nuevamente a Israel y Palestina. Por último hay que reconocer que un plan único debería basarse en la mediación de la ONU y el cumplimiento de las resoluciones del Consejo de Seguridad. El clima de tensión que se ha producido después del 11-S enfrenta al terrorismo islámico con Israel y EE UU. La guerra desencadenada incluye varios procesos de conflicto, entre los que están el palestino, Irak y otros. Así se puede entender la ausencia de los países árabes moderados y de Arafat, y la falta de acuerdo total árabe. La respuesta sangrienta del terrorismo palestino y la réplica de Israel demuestran que, ni unos ni otros, quieren este modelo de paz, pero quizás estemos ante el inicio de un nuevo proceso que asiente definitivamente el Estado de Palestina y la paz en Israel.