FERNANDO ONEGA
26 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Todo el mundo está impresionado por los Óscar. Como ganaron dos actores de raza negra, es un hecho histórico. Los viejos esclavos empiezan a ser los nuevos ídolos. Lo eran en el deporte. Ahora lo están siendo en el cine, esa fábrica de estrellas y de dioses. A mí, quizá porque soy de aldea, me impresionó ver a los viejos; a los que han dejado de ser «maduros galanes» para ingresar directamente en la tercera edad. ¡Hay que ver lo bien que envejecen las cámaras! ¿Habéis visto a Robert Redford? Tiene el rostro de siempre. Mi mujer dice que puede protagonizar otra vez Proposición indecente . ¿Y qué me decís de Sydney Poitier? Recibió un Óscar hace 30 años. Y ahí lo tenéis: perfectamente identificable, como si no hubiera pasado un lustro por él. Estos señores no envejecen ni en las fotos, que es donde los mortales notamos más el paso del tiempo. De las señoras, ni hablo. Allí estaba Joan Collins, que puede volver a ser la mala de cualquier serie de televisión. La prueba es que se acaba de casar, creo que por quinta vez. Y por ahí anda Sofía Loren, votada como la mujer más sexy de Italia. Y Liz Taylor, también votada como una de las más guapas del mundo. Y, por estos pagos, la nueva intriga nacional consiste en adivinar si Sara Montiel se casa con el maromo cubano que, de momento, la llevó a su huerto en La Habana. En estos tiempos, García Lorca no podría escribir aquellos versos: «No podemos/ levantar un suspiro / de lo viejo». Los actores, por lo visto, lo siguen levantando. El suspiro, digo. Hago estas anotaciones con nostalgia y envidia. Con nostalgia, porque en la aldea envejecemos de otra forma. Las arrugas y los achaques avanzan de forma insolente, vertiginosa. Con envidia, porque la Unión Europea, bajo la presidencia de Aznar, nos va a prolongar la vida laboral. Nos aumentarán la edad de jubilación. Estamos peor tratados que las gentes de la pantalla y, encima, nos hacen trabajar más. Es injusto. Y fácil. Lo difícil sería que nos dejaran envejecer con la misma cara que Robert Redforf. Yo se lo pido a Aznar. ¿Qué eso es un milagro? Cosas más difíciles propone Zapatero. ¿Verdad que sí, Javier Arenas?