ORDENADOR MOLECULAR

La Voz

OPINIÓN

MANUEL-LUIS CASALDERREY

12 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

En 1959, Gordon Moore, ingeniero de Intel, enunció una especie de ley: a coste de fabricación constante, los componentes de un circuito integrado se duplicarán cada dos años. Sus predicciones se han cumplido y así tenemos procesadores cada vez más pequeños, más rápidos y con un coste parecido. El proceso toca a su fin. Dentro de diez o veinte años ya no será posible seguir con la miniaturización sistemática, porque a cada componente del circuito le corresponden sólo unos pocos átomos. Ante ese previsible final, las empresas exploran nuevos caminos. Entre ellos el ordenador molecular, inspirado en fenómenos biológicos y que cuenta con el vaticinio del genial Feynman, en una conferencia pronunciada también en 1959. Se han hecho ya experiencias con moléculas que funcionan como diodos, usando las propiedades cuánticas de la materia a estas escalas, de modo especial el efecto túnel, mediante el cual las partículas superan las barreras energéticas sin necesidad de saltarlas. Se han hecho cálculos basados en las propiedades del ADN de almacenar información. Se ha usado la resonancia magnética para trabajar con bits cuánticos. Todo un mundo de ideas que se harán realidad cuando la necesidad apriete.