VIRIATO
12 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Andan alborotados los responsables de los medios privados de comunicación porque las prácticas comerciales de RTVE les están poniendo contra las cuerdas. A la subida de los costes de producción y la bajada de dos dígitos del mercado publicitario se suma un elemento incontrolado que no responde a las reglas del mercado: la competencia desleal de Televisión Española que vende en dumping ante los ojos ciegos del Tribunal de la Competencia. Con sus prácticas filibusteras la televisión pública nacional ha detraído del mercado 78 millones de euros en 2001 que hubieran correspondido a la televisión, la radio y la prensa privada, y pueden obtener 192 millones de euros más este año, dejando en cueros y de patitas en la calle a las televisiones privadas gratuitas, esas que el espectador puede ver sin pagar nada. Como el roto les parece escaso, la SEPI quiere incluir en Radio Nacional patrocinios selectivos institucionales; es decir, cobrar de las arcas públicas lo que ya cobran en virtud de su naturaleza pública, metiendo dos veces la mano en el bolsillo o, lo que sería peor, emitir publicidad, con lo que tendrían que cerrar también las radios privadas gratuitas. Se ve que molestan. Y mientras la SEPI comete estas tropelías con premeditación y alevosía, el Gobierno mira para otro lado, se hace literalmente el sueco y reniega de su programa electoral siguiendo el precepto de ese gran cínico de la política que fue Tierno Galván, para quien los programas están para incumplirlos. España es el único país de la UE que no tiene un modelo de televisión pública que contemple una programación de servicio publico y una financiación pública estable para esa programación, vía canon o Presupuestos Generales del Estado. Esto no parece importarle al Ejecutivo, más preocupado con los viajes de Felipe González que con la trasparencia del mercado y las buenas prácticas comerciales.