AZNAR NO RECIBE

OPINIÓN

09 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

El señor presidente está ocupadísimo. La Presidencia europea le trae como rabiza por rastrojo. Lo mismo lo vemos en Lituania que en el Congreso, que hablando con Schröder, que presidiendo el Consejo. El señor presidente lleva dos meses viviendo en un avión. El señor presidente tiene la cabeza en la política planetaria, en la liberalización económica, en la guerra del acero, en Oriente Medio. Y además, supongo que cogerá el teléfono cuando le llama su señora. Y estando así la agenda presidencial, alguien sugiere que debe recibir a Pujol para hablar de Cataluña. «No está previsto», responde el portavoz. Alguien recuerda que tardó mucho en recibir a Chaves. Y Rodríguez Zapatero produce a veces la impresión de que sólo vive para verse con Aznar. Pidió verle para contarle sus andanzas marroquíes. Y Aznar dijo que verdes las han segado. Después echó una carta a los magos para ir a La Moncloa a hablar del Pacto contra el Terrorismo. Y Aznar le respondió que menos hablar y más imponer disciplina en el PSOE. Por último, solicitó acudir a palacio para discutir sobre seguridad de los concejales vascos. Y no hace falta ni preguntar qué responderán de palacio. Y es que Aznar no recibe. No está para nadie. Ante ello, caben seis explicaciones, que brindo al lector para que elija la más convincente: 1) El señor presidente está en la política global, y no se entretiene en cuestiones banales, aunque a los mortales nos parezcan trascendentes. 2) El señor presidente está enfadado por la actitud de Zapatero, y le responde con el castigo de la distancia, aunque algunos lo entiendan como menosprecio. 3) El señor presidente considera poco seria la oposición y no le parece coherente premiarla con una atención amistosa. 4) El señor presidente es dueño de la agenda y la iniciativa política, y no está dispuesto a cederlas. 5) El señor presidente recuerda a Felipe González, cuando dijo: «a mí no me hacen la crisis los periódicos», y decidió que a él no le organizan los encuentros desde el exterior. Y 6) Coinciden al mismo tiempo las cinco circunstancias mencionadas. Lo que me preocupa es que algún malpensante pueda creer que Aznar es un autoritario.