EJEMPLARES

La Voz

OPINIÓN

Concepción Arenal formuló numerosas reformas sociales e incluso leyes anticipadas a su tiempo, llegando a imaginar lo que sería un sistema de seguridad social, de viviendas sociales o de un cuerpo de prisiones. Precursora del trabajo social, fue capaz de ver más allá de la caridad cristiana para pensar en clave de solidaridad y pacifismo. Su ingente obra teórica es poco conocida, pero algunas de sus ideas han trascendido desde la densidad de su discurso hasta el saber popular, como aquella que asegura que «las malas leyes hallarán siempre ¿y contribuirán a formar¿ hombres peores que ellas encargados de ejecutarlas». Durante un tiempo fue visitadora de prisiones de mujeres en Galicia e inspectora de casas de corrección de mujeres en toda España y si bien no sería justo considerar su obra como feminista, sí denota una preocupación cercana a esta forma de entender el papel de las mujeres en la sociedad, sobre todo si se tiene en cuenta el contexto en que se produce. Sus ensayos La mujer del porvenir o Memorias sobre la igualdad , re-editadas recientemente por Ir Indo , son de obligada lectura. Ahora que se aproxima el 8 de marzo, el recuerdo de su figura se me ha hecho más vivo, si cabe, al saber que a otra gallega extraordinaria, Carmen Avendaño, se le dedicarán las celebraciones oficiales en Galicia. Veo entre ambas notables coincidencias pese a las naturales diferencias de dos vidas distintas en el tiempo y en postulados ideológicos: demócrata cristiana una, socialista la otra, pero las hermanan su militancia contra la injusticia y a favor de los más débiles. Coinciden ambas en que hay que «perseguir al delito y ayudar al delincuente» y se diferencian, sobre todo, en que Avendaño no ha producido ¿aún¿ una obra escrita aunque su vida haya inspirado un guión cinematográfico. Tal vez no sean feministas de catálogo pero son mujeres de las que tenemos mucho que aprender.