DETRÁS DEL VELO

La Voz

OPINIÓN

ALFONSO DE LA VEGA GARITA DE HERBEIRA

19 feb 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

El polémico velo tradicional de la niña marroquí, cuyo uso es más una imposición religiosa que resultado de su propia elección, en su aparente inocencia, oculta y revela muchas cosas a la vez. Una de ellas es que un padre lleve su fanatismo a incumplir su obligación de escolarizar a su hija si no la marca con su sello de opresión y servidumbre. Al descubrir la existencia de otras culturas, caben varias actitudes: -Todas tienen el mismo valor, relativismo, postmodernismo. Esta actitud está muy extendida entre la progresía sin fundamento: están impacientes por mostrar su tolerancia universal y ecuménica, su comprensión por culturas ajenas, aunque sean discriminatorias... El problema es que aquellos a los que tan generosamente tolera, de estar en situación dominante no serían tan tolerantes con ellos, seguramente los aniquilarían si pudieran: nacionalismo vasco, integrismo islámico, etcétera. -La nuestra es mejor porque es la nuestra, cualquiera que sea, porque Dios, Alá o la Nación lo quieren así. O don Sabino, o Hitler o Bin Laden, que son sus únicos intérpretes autorizados. Las variantes más nocivas, depende de en qué sitios, son la nacionalista exacerbada y la fundamentalista religiosa. -La nuestra (la occidental, basada en lo que algunos llaman fundamentalismo racionalista ilustrado) es mejor por las siguientes virtudes, (propias de las sociedades abiertas que consideran irrenunciables los principios de libertad, igualdad y fraternidad): Laicismo, basa el comportamiento moral público en la ética, es decir, en aquello que es común para todos los hombres: en la naturaleza humana y no en ningún credo religioso no demostrable. Sus corolarios son la igualdad ante la ley, la libertad de cátedra y conciencia. Libertad de cultos, pero fuera de los centros escolares o centros públicos. Empirismo como método de búsqueda del conocimiento. Tolerancia como consecuencia de la comprensión de que ningún método de acceso al conocimiento es tan perfecto como para que se pueda acceder a la verdad absoluta. En la España actual el Cristianismo, que es aquí el fundamentalismo religioso históricamente más importante, está en decadencia y ya no es vivido con la voluntad integrista, discriminatoria, cerrada y excluyente, con el que el Islam lo es, al menos desde el punto de vista de moral y costumbres. La mayoría de los cristianos no se comportan como tales en el sentido de cumplir los preceptos morales de su iglesia. Ni siquiera buena parte del clero cumple las prescripciones de pobreza o celibato. La combinación de ferocidad y primitivismo religiosos con tecnología occidental se ha demostrado muy peligrosa. Es muy arriesgado para Occidente abrir sus puertas a quien no está dispuesto a integrarse en sus valores. De modo que quien quiera vivir aquí, que no es obligatorio, debe respetar un mínimo de valores públicos y el que prefiera disfrutar de velos discriminatorios contra la condición femenina, matrimonios amañados por los padres, mutilaciones mentales o físicas, analfabetismo, piojos, ley islámica y regímenes teocráticos, más vale que se vuelva a su Marruecos natal o allá donde quieran estar así.