EN FAMILIA

La Voz

OPINIÓN

MANUEL ALCÁNTARA

05 feb 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Es cierto eso de que la estadística es la ciencia según la cual todas las mentiras se tornan cuadros sinópticos, pero también las verdades experimentan la misma transformación. El estudio realizado sobre Maltrato infantil en la familia, o sea, en el hogar, dulce hogar, pone los pelos de punta y después nos pincha con ellos el corazón hasta dejarlo hecho un acerico. Padres y madres sordos para oír la voz de la sangre, pero dispuestos para provocarla. Y todavía hay mentecatos que ponen una pegatina en el cristal de su coche diciendo eso de que Todo el mundo es bueno. El informe, que no se puede leer sin reprimir las náuseas, desmiente la extendida creencia de que los valerosos agresores de los niños son compañeros sentimentales del padre o de la madre, con mayor o menor sentimiento. No. Ocurre que nueve de cada diez maltratadores son padres biológicos. Lástima que eso de la paternidad y la maternidad sean cosas que estén al alcance de cualquiera. Debiera exigirse carné. Incluso una reválida, como esa que quieren resucitar al final del bachillerato. Hay más mujeres maltratadoras que hombres, asegura el estudio. Están más tiempo en casa.