OTRA Y VAN CUATRO

La Voz

OPINIÓN

RAMÓN BALTAR OTERO DE POTROS

10 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Vistas las reacciones de los partidos de la oposición después de la capadura electoral, no hay señales de que se propongan indagar las causas de la serie de victorias del Partido Popular. Habrá que darles pistas, a los eternos pretendientes, por si tuvieran a bien prestarse a reconsiderar sus certezas tantas veces desmontadas por los hechos. El obstáculo mayor para el acercamiento del Bloque a la parrilla de gobierno es que aman tanto a Galicia que no la conocen, ni bien ni mal sino todo lo contrario. El análisis bloquero de la realidad patria suena a construcción artificiosa y arcaica, muy ajena al sentir general de los gallegos no tocados de su unción nacionalista. Hay una quiebra política que estorba el crecimiento: en su proyecto de Galicia no entran la mayoría de los gallegos. Así las cosas, parece grotesco y hasta ofensivo traspasar el error de percepción de los ideólogos del partido al votante popular. A los socialistas del PSdG-PSOE no les falla la idea de Galicia, que ninguna tienen, sino las cabezas. Sus dirigentes forman un sínodo de burócratas desideologizados, cuya única aspiración es evitar que el próximo meneo de listas les devuelva al empleo del que salieron con voluntad de no volver nunca jamás. Como el trabajo no los mata y están en edad de practicar la escalada, esperarán a ver si los genios de Ferraz inventan algo que les lleve un día a la cumbre. Entretanto, para hablar con el herculino, aprenden gallego por discos de la BBC, y pronuncian houra, que si no es inglés le sobra un pelo. Una mente cartesiana podría preguntarse cómo pudo Fraga Iribarne ganar la final autonómica por goleada con el viento en contra y tras una temporada de mal juego. Cabe tantear con esta respuesta: porque de los candidatos en liza era, con mucho, el más solvente. Gusten o desagraden su gestión y estilo, el presidente es el único de ellos que conoce a los gallegos como si los pariera, sabe bailarles el agua y baja a la huerta a regar los geranios en persona. Y el galleguismo del paisanaje está litografiado en el de don Manuel. ¿Qué más necesitaba para ser preferido a los otros? Que no vuelvan a caer, los cuadrilaminados, en la tentación de sustituir la revisión crítica de sus proyectos y estrategias por unos gestos para la galería. Porque si insisten en su inmovilismo lo amargarían: el Bloque con una rodada cuesta abajo y el PSOE con el estancamiento. Decimos de quien tiene mucha suerte que nació con una rosa en el culo, dispensando. Pues el señor Fraga, con una floristería. Porque ya es potra gorda que cuando tienes muchas papeletas para perder, tus adversarios te las quiten de las manos.