CÉSAR CASAL GONZÁLEZ
27 dic 2001 . Actualizado a las 06:00 h.Ya está el euro a la vuelta de las cuentas de todos. ¿Eureka? Se acabó la peseta, el marco o la lira. Se acabó la diferencia. Pronto empezaron los euro-peros. Hasta los terroristas han tenido que blanquear las pesetas de sus impuestos revolucionarios. La economía no entiende de pistolas ni ikastolas. Se acabó el susto inicial que te llevas en Italia cuando te piden cuatro mil (liras) por un café. Los ingleses se han hecho los suecos, como los suecos, por cierto, daneses y noruegos. Qué pena que la mítica peseta ya sea de museo. Los negociantes preparan el redondeo hacia las estrellas, manos arriba, arriba todo menos los nóminas. Los de nómina, que trabajan por cuatro duros, no verán sus ingresos redondeados al alza. Haremos milagros (no hay santo más milagrero que un currito) con la eurocalculadora. Cómo no va a matar trabajar si llega el euro y te lleva cuatro. Dicen que es por nuestro bien. Nunca entendí por qué nuestro bien siempre empieza en el de nuestros políticos. Para ellos, el euro será como el dinero del Monopoly. Cuestión de comprar la Castellana a tiempo. Eureka sólo para algunos. Los demás, los de siempre, a sufrir. Ya saben, manos arriba. Esto es un... euro.