ARTURO LEZCANO Cada vez registramos más preocupación por los errores -que no erratas- tanto en letras como en números, ya lo confesábamos paladinamante la semana pasada. Nos asaltan los subrayados que no pueden menos de sonrojarnos y que, no nos importa repetirnos, no tienen disculpa casi nunca y cuando la tienen, la inexperiencia era fácilmente subsanable en la tarea de corrección antes de editar. No siempre el lector está en lo cierto, sin embargo, pero de todas formas es muy de agradecer su concurso, excepto en los casos en los cuales se opta por defender posturas dogmáticas y por personalizar. Seguimos aclarando que esta sección no precisa fiscales ni defensores, sino amigos dispuestos en todo momento a dialogar.
22 dic 2001 . Actualizado a las 06:00 h.Un viejísimo cuplé decía que «al Uruguay-guay, yo no voy-voy, porque puedo naufragar». Exactamente eso es lo que sucedió en la sección de Internacional -así lo reconocen- respecto de un muy fundamentado reproche de Jorge Castro Ruso. «El domingo 16 de diciembre -transcribe- apareció en La Voz de Galicia, Internacional, página 27, una noticia cuyo titular decía ''Perecen veintidós presos en un incendio durante un motín en una cárcel de Uruguay''. Al comenzar a leer su contenido -prosigue- ya me chocó el ver que la noticia procedía de la agencia Colpisa en Asunción, capital de Paraguay». Y añade, con toda precisión: «Según la noticia, la cárcel en cuestión era la regional de Alto Paraná en Ciudad del Este ''en Uruguay''. Bueno, el río Paraná no discurrre por Uruguay y Ciudad del Este no pertenece a Uruguay sino a Paraguay. Está situado precisamente cerca de las cataratas de Iguazú, lugar donde confluyen las fronteras de Brasil, Argentina y Paraguay». (Punta) del Este Castro Ruso rubrica su correo electrónico con esta sorna: «Supongo que todo se debe a un error ''guay'' debido a la terminación ''guay'', valga la redundancia, que significa oriundo de». Pues, sí, querido lector, en efecto, se trata de un lapsus de ordenador -del que la máquina no es culpable- e inconscientemente, sin duda alguna, del peso de lo más conocido sobre lo menos conocido; se confundió Ciudad del Este con Punta del Este. No, de ninguna manera, el gazapo gigante no podemos considerarlo en absoluto «guay». «Eurorrores» Tras pedir disculpas por el neologismo al uso, falta de ortografía incluida, reincidimos en conversiones espectaculares de pesetas a euros o viceversa. Julio Barallobre, infatigable, escruta la información sobre la asamblea del Deportivo -sin entrar de ningún modo en otras consideraciones- y revela que, según la información, «...el presupuesto del Deportivo será de 12.475 millones de pesetas (74.976.260,02 euros), de cara al presente ejercicio, de los cuales el uno por ciento (124 millones de pesetas, 745.255,01 euros) los percibirá Lendoiro». Este lector comenta: «Evidentemente las simplificaciones y los redondeos dan lugar a errores: El 1% del presupuesto son 124,75 millones de pesetas (749.762,60 euros), no lo expresado». O sea, casi cinco millones más para el presidente. Cosas de la transición al euro, que, insistimos, ojalá no se hubiese hecho. Agradecemos también la carta de Fernando Llosa, de A Veiga (Ourense), si bien en su caso no acierta. Sí etimológicamente, pero no en el plano jurídico, con tanta frecuencia reflejado en los periódicos. Un delito Es verdad que parricidio significa literalmente matar al padre; como matar a un hijo daría filicidio; matar a la mujer, uxoricidio; y al marido, viricidio, aclara. En cambio el Diccionario de la Real Academia define así, en acepción única, el parricidio: «Delito cometido por el que mata a su ascendiente o descendiente, directos o colaterales, o a su cónyuge». En realidad, responder a un último e-mail no es de nuestra incumbencia, pero como se refiere a errores muy semejantes a los perpetrados en soporte papel, lo recogemos, no sin pedir disculpas a nuestros compañeros cibernéticos por la licencia. «En ese medio -comienza el lector- se nos indica que se crea una fuerza de intervención rápida en la UE, que contará con 60.000 soldados... y a la que España contribuirá con el 10% del contingente, así como con 400 barcos y 100 aviones». «Me imagino -estima- que España incluirá en esa fuerza todos los barcos pesqueros que han dejado de faenar, porque 400 barcos de guerra... Y de los aviones pondrá a los de Iberia para cubrir esa cifra», agrega con acerada ironía. Acaso fue -se nos ocurre- una anticipación de lo que será la Fuerza de Intervención Rápida de la Unión Europea en el próximo siglo XXII.