EL AFÁN DE COLOCARSE

La Voz

OPINIÓN

PEDRO VILLALAR

19 nov 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

Aznar instó a los suyos a que dejen de debatir su sucesión porque lo importante no es ni el barco ni la tripulación sino el designio de hacer un país mejor. Infortunadamente, la recomendación no ha sido atendida, ni lo será, ni los demás partidos harán lo propio. Continúa el debate interno en el PP como leiv motiv fundamental del precongreso, y han comenzado los movimientos cainitas en los grandes partidos con vistas a las elecciones municipales, que serán en el 2003 una especie de ensayo general de las generales del 2004. La prensa viene llena de noticias al respecto: la socialista Trinidad Jiménez aspira a presidir la comunidad de Madrid, el alcalde de la capital no repetirá... Es muy humana la preocupación de los políticos por su propia instalación, que les importa mucho más que la tarea de servicio público que puedan desempeñar. Pero, al menos, debería disimular este afán para que la estética no perezca arrasada por la ambición. Por ello, Aznar dará una lección muy elocuente de integridad política si, como ya parece cierto, lleva hasta las últimas consecuencias su decisión de apartarse voluntariamente de la posición eminente que ocupa.