JUAN M. VIEITES BAPTISTA DE SOUSA SECRETARIO GENERAL DE LA PATRONAL CONSERVERA ANFACO AL DÍA
13 nov 2001 . Actualizado a las 06:00 h.Desde la última reunión ministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMC) celebrada en Seattle (EE UU) en el año 99, la Unión Europea ha cambiado su posición con respecto a la pesca, fundamentalmente debido al vector de liberalización existente en la actualidad a nivel mundial y la redefinición que sobre la Política Pesquera Común (PPC) para después del 2002 está realizando la administración comunitaria y, sobre todo, en lo referente a las políticas arancelarias y de subvenciones. La primera, buscando cada vez más la liberalización de los mercados de los productos pesqueros y relacionándolos con la sobrecapacidad y sobreexplotación de los recursos pesqueros. En relación con los subsidios, existen numerosos países que los consideran dañinos para la pesca y por ello están en contra, por ser medidas distorsionadoras de la competencia. Este tema también está tratándose en la FAO y en la OCDE, organización esta última de la cual unos estudios concluyeron que los subsidios del sector pesquero no afectarán al comercio internacional. En la actualidad la UE busca la adaptación de las flotas a la gestión de los recursos, pero debería también tener en cuenta la multifuncionalidad de la pesca. Entre las cuestiones y preocupaciones relativas a la aplicación de decisiones del cuarto período de sesiones de la Conferencia Interministerial de la OMC que se celebra en Doha (Qatar), con los textos existentes hasta el momento, y aunque la palabra pesca no figura de manera específica, sí puede estar incluida en los epígrafes relacionados con el acceso a los mercados de productos no agrícolas y la reducción de crestas arancelarias, negociaciones sobre comercio y medio ambiente y lo relacionado con reglas-acuerdos sobre derechos y medidas compensatorias y andi-dumping. En todo caso, los sectores pertenecientes a la actividad pesquera demandan un trato específico para la pesca y una liberalización de las inversiones en terceros países. Sobre la propuesta de aranceles aduaneros y comercio globalizado, existe en la Comisión de la UE la opinión de que por una parte debe haber una armonización arancelaria en tres tramos y, por otra, la rebaja lineal de derechos. El sector considera que, de producirse, debe tenerse en cuenta una sola medida y que no sean acumulativas, pidiendo, además, negociación a ocho dígitos en el arancel y excluir las especies y productos pesqueros sensibles. Todo ello hace que las espadas estén en alto y que las administraciones y el sector deban jugar un papel importante buscando la adaptación a los tiempos, pero también las oportunidades ofensivas y defensivas, y que los intereses empresariales del país no se vean gravemente perjudicados.