LA SOLEDAD DE ETA

La Voz

OPINIÓN

ENRIQUE CURIEL

08 nov 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

No sabemos si el atentado de Getxo y la muerte del magistrado José María Lidón, es una respuesta desesperada tras los afortunados fracasos sufridos por ETA el día anterior en Madrid, o formaba parte de una doble acción prevista para aparentar más fortaleza y seguridad. Hasta cierto punto, tal cuestión, resulta irrelevante. Lo cierto es que el camino recorrido por ETA desde la ruptura de la tregua hasta las elecciones al Parlamento Vasco, y las crisis posteriores, ponen de relieve un grado de soledad desconocido desde hace tiempo y una evidente desorientación política. Sus propios boletines internos, Zutabe, publicados en los últimos meses, exponen las interrogantes de sus dirigentes, que no aciertan a encontrar explicaciones a los diferentes fiascos políticos de la izquierda abertzale. Algunos dirigentes de ETA, que estuvieron en el origen de la tregua, deberían de comprender que la salida del actual círculo asesino no se encuentra con más violencia, coches bomba y tiros en la nuca. ETA se encuentra en una encrucijada de difícil solución, pero es muy posible que responda con más terror. Para nadie es un secreto que tras los atentados del 11 de septiembre, EE UU ha desencadenado una ofensiva contra el terrorismo con repercusiones en todos los rincones del mundo. Aunque el ataque a Afganistán pueda significar matar moscas a cañonazos, la cruzada antiterrorista es un hecho y amenaza la posición de todos los grupos violentos. La repercusión en Europa es evidente, la UE estrechará el cerco y la situación de la organización etarra en Francia se hace más endeble. No es casual que el IRA, a la vista de la nueva situación, anuncie su decisión de deshacerse del armamento y avanzar de forma decisiva en el proceso de paz irlandés. Desde el punto de vista policial, Mariano Rajoy está desarrollando una gestión eficaz e inteligente, alejada de algunas actitudes de Mayor Oreja. Es verdad que, desgraciadamente, cientos de jóvenes desean incorporarse a la banda y piden una pistola, lo que implica inexperiencia y falta de pericia para moverse en la clandestinidad, como pone de relieve la detención de una parte del comando Madrid. Cada día le resultará mas difícil a ETA reorganizar sus grupos fuera de Euskadi. En las prisiones, los nervios y la angustia de muchos reclusos y de sus familiares se incrementa, a la vista del bloqueo político y el empantanamiento de la situación. Por último, el fracaso del proceso Batasuna es un hecho. Pretendían unificar a todas las fuerzas de Euskal Herria próximas a HB. Sin embargo, no sólo no se unificó nada, sino que la organización francesa Abertzaleen Batasuna (AB) se excluyó expresamente del proceso y, además, propició el nacimiento de Aralar, escisión importante de la propia HB. Sufriremos, pero ETA lo va a pasar mal.