VÍCTIMAS DE LA GUERRA

La Voz

OPINIÓN

PEDRO VILLALAR

29 oct 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

La evidencia de que los ataques norteamericanos a Afganistán producen víctimas civiles -los llamados eufemísticamente daños colaterales- está irritando a las opiniones públicas occidentales que, de apoyar la guerra, están pasando a denostarla. Al margen de que toda la información que llega del interior de Afganistán es generada por el propio régimen talibán, esta reacción sentimental es, como mínimo, chocante. Porque, ¿alguien podía imaginar que se podía ganar una guerra sin provocar víctimas entre la población civil? Con claridad, la guerra en aquel país inhóspito causará bajas en ambos lados. Es impensable que este conflicto se parezca al de Kosovo o al del Golfo. Los EE UU debieron prever los efectos indeseables sobre sus propios ciudadanos, los de los aliados y los de los países islámicos que tendría el desarrollo de la contienda, y quizá no los midieron bien, pero también quienes se adhirieron a la guerra en el primer momento debieron haber reflexionado sobre el coste de la aventura. Quienes pensaron que la guerra sería incruenta y sienten ahora horror, o son puerilmente ingenuos o se comportan con flagrante hipocresía.