EL PSOE SE VA AL OLIMPO

La Voz

OPINIÓN

XOSÉ LUÍS BARREIRO RIVAS

10 oct 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

El discurso más relevante de la campaña socialista no lo pronunció el candidato, sino el alcalde de A Coruña, y con él se produce un giro inesperado que, visto con craso realismo, retira al PSOE de la carrera del poder. A Touriño le habían dado la imposible consigna de nadar entre dos aguas: no descartar el pacto, para recoger los votos que huyen de Fraga, y no aceptar el pacto, para no abrir la espita de votos útiles que corren hacia Beiras. Y después de tenerle ahí, haciendo juegos malabares, sin responder a la única pregunta que todos nos hacíamos, se presenta Paco Vázquez y canta la Traviata: antes Fraga que Beiras, y sólo gobernaremos si superamos en votos al BNG y pierde el PP la mayoría. La cosa se veía venir, porque era el secreto peor guardado de Occidente. Pero nadie podía imaginar que, en pleno ecuador de la carrera, el PSOE iba a dar por hecho que aquí no quedan más que dos alternativas, Fraga con mayoría o Fraga con minoría, como si desease arrojar en los brazos de Beiras a todos los disconformes con tan pobre disyuntiva. Pero la historia no acaba ahí. Porque, a pesar de ser terceros, y estar obligados a demostrar la cohesión de su organización y la fortaleza de su liderazgo, los socialistas introducen un giro estratégico que, además de herir la imagen del candidato, sitúa al partido en una tesitura que, de puro arrogante, resulta ridícula. Porque el PSOE sólo puede pactar con condiciones si el BNG pacta sin ellas; y porque lo que de verdad se nos está diciendo a los electores es que esta especie de talibanes bloqueros, fieles imitadores de Arzalluz y rompedores de la sagrada unidad de España, contaminan toda la política si presiden la Xunta, pero se convierten en pura agua bendita si cogen sus cuatrocientos mil votos y su veintena de diputados y nombran presidente a Pérez Touriño. ¡Es la leche! Un partido con más de cien años de experiencia diciéndole a la gente que se retira de la carrera por el poder, y que sólo trabaja para sus incondicionales. A los demás no nos queda más remedio que jugar a dos bandas: Fraga para los que quieren presente y Beiras para los que quieren futuro, mientras en el PSOE se hacen las cuentas de la lechera: «Si sobrepasamos a Beiras (?) y Fraga pierde la mayoría (?) y el BNG hace el tonto y no se entera de que vamos a por ellos, y nos da el poder sin condiciones, arreglamos... ¡lo de Afganistán!». ¿Es ese el camino? ¿No hay modo de hacer políticas más realistas? ¿No aprendieron nada de la campaña vasca? ¿No se acuerdan de cuando le ganaron las elecciones a sus compañeros del Tripartito y las perdieron con el Partido Popular? Dejan la campaña y se van al Olimpo. Y así, don Manuel, pierde gracia su victoria.