LOIS BLANCO
05 oct 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Los utilizan como reclamo mediático que siempre funciona. Con ellos debiera ser fácil llenar los autobuses que conducen a los pabellones. Siempre fue así y seguirá siendo. Pero ni Aznar ni Zapatero aportaron ayer luz a los gallegos sobre los programas con los que Fraga y Touriño pretenden gobernar durante los próximos cuatro años. Se trajeron a Galicia sus litigios madrileños. ¿Pero su presencia ha de indignarnos tanto a todos como a Beiras? Algún derecho tenemos a indignarnos, claro que sí. Ahora bien, la concepción autónoma que los dirigentes nacionalistas poseen de las elecciones gallegas es errónea. Los resultados del 21-O marcarán unas tendencias -gane quien gane- para los próximos comicios generales. Y, aunque hoy Aznar y Zapatero han desaprovechado la ocasión sacudiéndose a costa de Rodrigo Rato, su presencia tendrá que servir para conocer las ideas de sus partidos sobre el papel de Galicia en España. Porque estas elecciones, como las anteriores o las próximas, no se reducen a la selección de los futuros habitantes de San Caetano.