INDITEX

La Voz

OPINIÓN

CARLOS G. REIGOSA DE SOL A SOL

14 sep 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Parece que se ha puesto de moda, al menos en Madrid, preguntarnos a algunos gallegos si conocemos a Amancio Ortega, el señor de Inditex, nuestro más ilustre e internacional empresario. Y supongo que a todos nos gustaría responder que sí. Pero la verdad es que, con cierto pudor, acabamos confesando la verdad: que ya quisiéramos, que nos apetecería, pero que él no se presta; vamos, que no está por la labor. Pienso en esto mientras veo su foto en el prestigioso semanario estadounidense Newsweek y leo el extenso reportaje que le dedican, en el que se habla de un genio español que está revolucionando el comercio mundial y que trae trabajo a Europa. Y siento, sin quererlo, que el personaje se aleja, que se nos mundializa. Y entonces tengo el impulso de escribirle: Estimado señor, quizá ya sólo la tumba nos iguale algún día, pero, entre tanto esto no llega, ¿no podría explicarme su secreto para evitar a todos ésos que tanto quieren preguntarle? Así yo podría hacer lo mismo y librarme de los que ahora tanto me preguntan por usted, y que me hacen sentir tan mal. (¿Será ésta una sutil forma de pedirle una entrevista? No. En verdad sólo es una felicitación sincera, créame).