CARLOS AGULLÓ
10 sep 2001 . Actualizado a las 07:00 h.En la España del desarrollismo se desató una carrera para llegar a los 36 millones de habitantes. Había premios a la natalidad y la tele pregonaba que ya éramos muchos (aunque en realidad quería decir que ya éramos grandes). Hoy, con 40 millones y los polos de atracción consolidados, la cosa se relajó. Pero no en Galicia. Aquí la población enveceje y las urbes no acaban de dar el gran salto. Así se entiende el pulso que mantienen para reclamar los habitantes que el INE les escamotea. No se trata de batir marcas; es que la gran ciudad es el súper-mercado.