TOURIÑO EN SU LABERINTO

La Voz

OPINIÓN

ROBERTO L. BLANCO VALDÉS EL OJO PÚBLICO

01 sep 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

A Touriño le pasa lo que a aquel individuo de un pueblecito coruñés de cuyo nombre no es ahora prudente que me acuerde. Aficionado algo de más a los espiritosos, tenía el tal sujeto que enfrentarse al llegar al dulce hogar a una mujer -su paciente Claudina, Colodina para él- que, con sorna, le espetaba, refiriéndose a la merluza que solía acompañarlo: «Pero Gusé, ¿con quen ves hoxe?», a lo que el otro respondía: «Solito, Colodina, solito». También Touriño está solito. Pero ¿por qué?, dirán ustedes. Ahora verán. Manuel Fraga va a las autonómicas con un mensaje coincidente con su objetivo electoral: el de que votar a la oposición supone una aventura que puede acabar como el rosario de la aurora. Como elemento central de la campaña, el mensaje no está mal: es verosímil, pues sólo una coalición puede echar a Fraga de la Xunta; directo, pues se dirige a los indecisos que podrían arrebatarle la absoluta; y eficaz, pues muchos de los que dudan entre votar socialista o popular están acongojados -y lo otro, claro- ante la posibilidad de un pacto BNG-PSdeG. Beiras, por su parte, maneja también un mensaje sustancial -el de que Galicia no soportará otros cuatro años de peste popular- que se acomoda a sus propósitos: conseguir que el PP pierda cinco o seis escaños, lo que daría a Beiras la presidencia de la Xunta. Como la campaña del PP, la del Bloque es verosímil, pues Fraga lleva doce años gobernando; directa, pues se dirige a los indecisos cansados del PP; y eficaz, pues su liderazgo en la oposición coloca al BNG en una posición óptima para presentarse como la alternativa, digamos, natural. La situación de Touriño es mucho más difícil, pues ha de decir una cosa -que hay que acabar ya con el dominio del PP- mientras persigue otra en realidad: liderar, a costa del Bloque, la alternativa para el año 2005, lo que exige, claro, que no se produzca ahora aquello que afirma debería acontecer: la derrota del PP. Es esa, sí, una estrategia endemoniada, que requiere sutiles equilibrios e inteligencia para moverse en un laberinto sinuoso, pero no está escrito en parte alguna que sea, además, absurda o ilegítima. Más bien todo lo contrario: porque en el 2005, sin Beiras y sin Fraga, la chance del PSdeG aumentaría; porque el rechazo a una alternativa encabezada por el PSdeG, y no por el Bloque, disminuiría; y porque, en fin, todos ganaríamos así la alternancia, esencial en democracia, sin tener que pagar por ella el alto precio de que gobierne quien no comparte mucho del consenso básico de nuestra sociedad. Por eso, estar ahora algo más solo es quizá el precio que Touriño ha de pagar para estar acompañado por la mayoría en el futuro.