JOSÉ VARELA
28 ago 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Por desgracia, no es mucho lo que se puede hacer contra la determinación de un conductor obstinado en quitarse la vida. Señales, semáforos, medianas y bandas rugosas carecen de eficacia en ese caso. De lo que se trata es de evitar que en el empeño se lleve la vida de otro por delante. Si no contra los pilotos suicidas, sí cabe idear fórmulas contra los pilotos homicidas. Sobre todo contra las imprudencias y los despistes, confundidos éstos a veces con otras causas de siniestralidad. Los suicidas apenas son una gota en el mar de las incontables muertes en carretera.