CRISTÓBAL RAMÍREZ LA OTRA MIRADA
22 ago 2001 . Actualizado a las 07:00 h.¿Para qué vale tener información? Pregunta estúpida con respuesta obvia. Aunque quizás no tanto. La desclasificación en EE UU de dieciséis documentos demuestran que la Casa Blanca conocía el genocidio que se preparaba en Ruanda. Balance: ochocientos mil muertos, incluyendo diez cascos azules belgas. Ruanda no es Kuwait. Los intereses estratégicos de la superpotencia no peligraban, por lo que no se podía exigir al Pentágono una intervención quirúrgica. Nadie, por consiguiente, puede clamar al cielo exigiendo que los marines hubieran ido al corazón de África. Pero de ahí a ocultar la información y, a menos que se demuestre lo contrario, no compartirla con sus socios, amigos y aliados europeos como Bélgica, ex matrópolis, media un abismo. Y raya la indignación saber que Washington, en esas circunstancias, pidió la salida inmediata de la ONU del país africano. Quizás no se hubiera podido evitar el genocido hutu y tutsi en ningún caso, pero caben pocas dudas en que al menos podrían haberse salvado miles de vidas. Y aunque sólo fuese una hubiera merecido la pena. Lo dicho: ¿para qué vale la información?