CANTARLE A RAMALLO

La Voz

OPINIÓN

AURORA SUÁREZ PARADA

16 ago 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Carmen es un pedazo de señora, una mujer deslumbrante. Imagino que ronda los cincuenta, pero sus ojos relampaguean como los de una adolescente. Carmen limpia despachos y desperdiga su alegría por todo el edificio. Tiene un no sé qué de ternura maternal en la que te sientes cobijado. Me asombra ver que, cuando termina su jornada, se va a casa impaciente e ilusionada como una recién casada. Hace algunos años, Carmen trabajó limpiando la sede de la CNMV, en la misma época en la que Luis Ramallo era vicepresidente. Al anochecer Carmen subía a limpiar el despacho del señor Ramallo, y como era tarde y estaba sola, cantaba coplas para vencer el miedo. Ella canta muy bien, con ese tono como de costurerilla con el que cantan nuestras madres. Un día se sorprendió al descubrir que Ramallo había estado escuchando su copla, y él se disculpó por no haber hecho notar su presencia, por no haberla interrumpido, pero es que, le dijo, la había escuchado encantado y había sentido una gran paz interior. Hoy Carmen está remojando sus merecidas vacaciones en algún rinconcito atestado de la playa de Benidorm. A lo mejor al señor Ramallo le convendría oírla cantar.