ANXO LUGILDE
10 ago 2001 . Actualizado a las 07:00 h.La generación de energía eléctrica constituye una de las grandes especializaciones productivas de Galicia y una de sus mayores frustraciones económicas. Con un coste ambiental y social tremendo, los watios no han contribuido a crear un tejido industrial potente. Pero Galicia no puede permitirse el lujo de perder comba ni correr el riesgo de convertirse en dependiente. Una nueva entrada de gas natural, la modernización de las centrales y la potenciación de la energía eólica resultan vitales. También lo es conservar el patrimonio natural que sobrevivió al desarrollismo.