CRISTÓBAL RAMÍREZ
02 ago 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Carla del Ponte no descansa. La fiscal jefe del Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia ha comenzado la segunda fase de su trabajo. La primera fue tramitar las órdenes de búsqueda y captura de los criminales más renombrados. A pesar de que no todos los reos son de la misma nacionalidad, ésa fue la fase serbia: las atrocidades de Milosevic ocultaban las de los demás. Pero Del Ponte no se ha dejado engañar por las apariencias y ha puesto a Croacia en su punto de mira. Es decir, busca el desencadenante de una escalada bélica que dura hasta hoy. En efecto, las barbaridades llegaron de la mano de los croatas y ya nadie recuerda cuando los desarmados campesinos serbios eran masacrados. Por ejemplo, al inicio de la guerra cientos de ellos fueron cazados como conejos mientras cruzaban a nado el río Drina hacia Serbia. Fue la Croacia de Franjo Tudjman la que desató la limpieza étnica. Ahora, la fiscal quiere sentar en el banquillo a Miroslav Tudjman, hijo del que fue corrupto presidente nacional-parafascista y al que Occidente hasta dejaba que recibiese armas. Alemania, su protectora, miraba para otro lado.