JUAN J. MORALEJO ÁLVAREZ
30 jul 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Decíamos, y no decíamos mal, que Guardería y Primaria son la única etapa educativa que tiene impacto social grave porque puede perturbar a tope a los padres depositantes de los críos. Los palotes y el siete por siete son relleno útil de la estabulación que, descerrajada por una huelga terca, sería la única amenaza seria a la máquina social, capaz, en cambio, de aturar cualquier huelga de las más pomposas y urgentes trécolas cotidianas. Por eso la mucha vacación de los niños es lo único o más importante en las quejas de los papás. De otras quejas lo más notable y actual es que el nene y la nena -y tanto da Pepe y Carmen como Jennifer y Jonathan- han sido elevados a la regia condición de SM el Nene y SM la Nena precisamente por el expediente de que sean ellos los quejosos. En mis tiempos, allá por el Jurásico Temprano, la advertencia más tremebunda que se nos podía hacer era ¡Niño, se lo voy a decir a su padre! Al advertido se le salía la adrenalina por conductos que habitualmente tenían otras funciones. En el sistema educativo de la Galaxia ESOtérica y ya antes son SM el Nene y SM la Nena los que avisan ¡Profe, se lo voy a decir a mi padre! Y cuentan las crónicas que en algún caso SM el Nene o SM la Nena saben muy bien qué papás se gastan y, en cambio, el profe no tendrá el menor gusto en haberlos conocido. A estos casos puntuales, pero sintomáticos, añadan el fraude institucional de que a SM el Nene y SM la Nena no les sobran ni ambiente, ni estímulo, ni control en el estudio porque, derrotada la funesta manía de examinar, promocionan de curso en curso, a lo Groucho, desde la nada a la miseria. Los duros a cuatro pesetas nunca han dado pie a quejas, pocos padres van a quejarse de que a los críos no les exijan. A los padres les sobran ocupaciones y problemas de todo tipo como para perderse en deberes, exámenes y suspensos de sus regias criaturas por minucias de Inglés, Matemáticas o Informática ... Y si los problemas son por chorradas de Leovigildo o Calderón, a uno y a otro y a todos los de esos libros que les vayan dando ... Y, tras el susto de las notas de corte, recobramos la calma. Tampoco nos quejaremos, ¡faltaría más!, y, señores papás y señoras mamás, ni siquiera nos extrañaremos de que en la Universidad el fin de semana de la tira de retoños y retoñas empiece el jueves. Papás y mamás a lo suyo, retoños y retoñas a la movida y, al fondo del cuadro, está el dibujo de Castelao con el burro que se asoma al corral y le dice al cerdo: «¡Qué boa vidiña, se durase!». Y como todo lo bueno se acaba, ya vendrán luego el máster por un ojo de la cara, el MIR largo como si la carrera no existiese, el triángulo jurídico Culo-Codos-Temas, los sudores y las piruetas para engordar el baremo ... y enseguida la jubilación con un viaje a Alicante en el talgo del sábado que para entonces ya no es sabadete. No sé si me explico, pero yo bien me entiendo.