JAVIER ARMESTO
30 jul 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Durante la posguerra, la escasez de gasolina llevó a idear el gasógeno, aquel ridículo aparato que sobresalía como una joroba en las espaldas de los automóviles (otros cargaban con él por medio de un carrito). Hoy en día, muchos taxis están propulsados por butano y ya circulan coches y autobuses eléctricos. También se han probado con éxito motores de aire comprimido y hay quien asegura haber ido de Tui a Ribadeo en su utilitario quemando aceite de toxos. Alternativas no faltan. ¿Por qué no cuaja ninguna? Eso habría que preguntárselo a las petroleras.