FRANZ FISCHLER COMISARIO EUROPEO DE PESCA
29 jul 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Me refiero a un artículo relativo a un informe de las autoridades gallegas en el que se acusa a la Unión Europea de discriminación contra la flota gallega publicado en La Voz de Galicia el pasado 20 de junio de 2001. Le ruego que me permita afirmar categóricamente que las demandas de discriminación contra esta o aquella flota son totalmente infundadas. Mientras que acepto que la situación del sector pesquero europeo es particularmente difícil en varios frentes actualmente, rechazo cualquier demanda de discriminación contra cualquier flota de la UE. Tales demandas son inaceptables, ya que están basadas en la especulación y en equivocaciones en vez de en hechos. Me gustaría exponer algunos hechos en las supuestas áreas de discriminación mencionadas en su artículo. Se señala que el informe alega que las medidas de urgencia para la merluza son ineficaces y discriminatorias. La Comisión reconoce que las medidas adoptadas no son biológicamente óptimas en la medida en que no se aplican a todas las pesquerías en las que captura la merluza. Sin embargo, representan un primer paso significativo hacia la reducción de la presión sobre la pesca de merluza mediante el aumento del tamaño de la malla utilizada por estos buques, que suponen alrededor del 85 por ciento de la captura anual de merluza de la UE, y esto sin amenazar la supervivencia económica de secciones de la flota que tienen algunas capturas de merluza juvenil pero en cantidades que no ponen en peligro el éxito de las medidas de urgencia para estas poblaciones. Las capturas de estos buques están siendo supervisadas por observadores a bordo y el muestreo de desembarcos. Sus desembarcos de merluza están también sujetos a los mismos controles que los de los buques que pescan fundamentalmente merluza. Se considerarán los resultados de estas investigaciones cuando se formulen, en el futuro, las propuestas apropiadas. No se puede decir que estas medidas de urgencia discriminen a España dado que afectan a más de 750 buques en total, de los cuales 120 son españoles. Francia e Irlanda, por ejemplo, tienen un número mucho más elevado de buques afectados que España. No se pude decir que estas medidas de urgencia discriminen contra España dado que afectan a más de 750 buques en total, de los cuales 120 son españoles. Francia e Irlanda, por ejemplo, tienen un número más elevado de buques afectados que España. Por lo que se refiere a la acción de la Comisión en las organizaciones regionales de pesca (ORP), me gustaría señalar que la preparación de reuniones internacionales se hace con los Estados miembros en los grupos de trabajo pertinentes del Consejo. La Comisión actúa, en nombre de la UE, sobre la base de una posición comunmente acordada. Proceso de consulta El sector tiene también la oportunidad de dar a conocer sus opiniones gracias a un proceso de consulta iniciado por la Comisión antes de las negociaciones con la mayor parte de las ORP. Efectivamente, los representantes del sector afectado acompañan a menudo a la representación de la UE en tales reuniones. Tras la reciente reforma de la Dirección General de Pesca, se han agrupado casi todas las ORP en una misma unidad. Esto consolidará y aumentará la armonización de la acción de la Comisión en estas organizaciones. Como he dicho en muchas ocasiones, lamento que a pesar de todos los esfuerzos de la Comisión, no fuera posible alcanzar un acuerdo de beneficio mutuo con Marruecos. La UE es plenamente consciente de la grave situación de las flotas afectadas por esta no renovación. Esta es la razón por la cual se ha asignado ayuda de la UE, desde diciembre de 1999, a las tripulaciones y a los armadores. En su última reunión de junio, el Consejo adoptó la propuesta de la Comisión de ampliar la ayuda para marineros y armadores españoles y portugueses hasta finales de año. Sin embargo, debemos ser realistas y reconocer que las oportunidades para la recolocación de las flotas afectadas son, desafortunadamente, limitadas. Los derechos de pesca no son fáciles de encontrar en el mundo cambiante de la pesca donde la competencia por recursos en disminución es cada vez mayor. La UE tiene un deber de reconciliar la necesidad de preservar lo máximo posible los intereses de su flota de pesca de gran altura reconociendo al mismo tiempo las aspiraciones legítimas de los países en vías de desarrollo para aprovechar los recursos de pesca en sus propias aguas y para participar en la pesca de alta mar. A pesar de que la Comisión hace todo lo posible por encontrar posibilidades alternativas de pesca, hay que reconocer que la reestructuración de la flota es inevitable. Esta es la razón por la cual, conforme a la petición del Consejo Europeo de Niza del pasado mes de diciembre, la Comisión presentará pronto una propuesta para la reestructuración de la flota y la formación de los pescadores afectados por la no renovación del acuerdo marroquí. En cualquier caso, la Comisión está decidida a asegurarse de que esta reestructuración tenga lugar en las mejores condiciones posibles para toda la gente afectada. Mientras que la Comisión consulta ampliamente con los Estados miembros y el sector los asuntos de orden público, la organización interna de sus servicios es una cuestión en la cual la Comisión actúa de manera independiente teniendo en cuenta consideraciones del uso eficiente de recursos y de puesta en práctica fluida de la política. Así, pues, para reforzar la coherencia, todos los acuerdos pesqueros bilaterales que implican el pago para el acceso a las posibilidades de pesca, cualquiera que sea su situación geográfica, están ahora en una misma Unidad. Los acuerdos basados en el intercambio de derechos de pesca se tratan en la Unidad que también se ocupa de la gestión de las poblaciones de peces. Esto es útil, pues estos derechos se refieren a los TAC que hay que dividir entre los Estados miembros. Es también una ventaja en el caso de las poblaciones de peces cogestionadas por la UE y Noruega, por ejemplo. No hay desequilibrio La reorganización no ha creado un desequilibrio en la estructura de la Dirección General de Pesca. La supuesta super dirección de conservación no es de hecho más grande que las otras. Efectivamente, su presupuesto es mucho menor que el de la política exterior o el de las estructuras. Estoy convencido de que la reorganización ha creado un grupo coherente de direcciones que aumentará la capacidad de la DG para realizar sus tareas y beneficiar al sector pesquero. La Comisión continúa trabajando intensamente para el sector pesquero europeo entero. Creo que es sumamente importante que toda persona concernida conserve un planteamiento objetivo y justo de los acontecimientos, especialmente en tiempos de crisis. Ésta es la razón por la cual me gustaría que las críticas y las sugerencias se basen en hechos, en vez de en especulaciones o equivocaciones, ya que ésta es la única manera de asegurar el progreso en la gestión de nuestras pesquerías.