IBA PARA SUCESOR DE CHACHO

OBITUARIO RODOLFO RÁBADE (1931-2001)


«Nuestro rabadismo es lógica consecuencia de nuestro chachismo. Porque desde hace tiempo creemos que en Rábade se germina el gran interior coruñés que nunca debe faltarle a nuestro fútbol». Así escribió José Luis Bugallal, Marathon, sobre Rodolfo Rábade, ex jugador del Deportivo y del Celta fallecido el pasado domingo. Nacido en 1931 en A Coruña, en la temporada 47-48, en el ambiente del fútbol modesto corrió como la pólvora que el Santa Margarita tenía un chaval que bordaba el fútbol. Eran mis primeros tiempos en La Voz, y el jefe de la sección deportiva, Orestes Vara, me dijo un sábado: «Mañana madrugas y te vas a San Diego en donde jugará el Santa Margarita; a ver si ese Rábade juega como dicen». Jugaba todavía mejor. En el informe que di al jefe decía que dentro de un par de años, si engordaba cinco kilos, aquel chaval saltaría al equipo titular del Deportivo. Orestes me miró y dijo: «Iré a verlo yo». Poco a poco fueron todos a ver como jugaba. Pronto lo pasaron al Juvenil de Rodrigo, equipo que era una fábrica de hacer fútbol con aquellos Lechuga, González, Tomé, Maristany...En el verano del 51 ya formaba en la delantera del Deportivo compuesta por Corcuera, Moll, Osvaldo, Tino y él mismo, que ante el Barcelona protagonizó una curiosa anécdota. No es el de Rábade el primer caso en el que un portero felicita a un adversario que acaba de marcar un gol. Sucede pocas veces, y una de ellas tuvo como protagonistas al joven deportivista y al famoso Ramallets, guardamenta del Barcelona. Desde el palco de prensa se observó el enfado del entrenador Daucik cuando el Deportivo marcó el 2-0. La posterior felicitación de su guardameta a Rábade le sacó de quicio.Presumiendo el jaleo que podría armar el entrenador, pasé al vestuario junto con el encargado del material. Cuando hizo acto de presencia el grupo de jugadores, ya por el pasillo se escucharon las voces de Daucik, encarándose con Ramallets:-Yo no permito que un jugador de mi equipo felicite al contrario que le acaba de meter un gol... ¿Me entiende? No lo tolero. Yo le pongo a usted en la portería para que no nos metan goles, no para que haga el tonto.Ramallets le replicó:-Yo sé que usted no me puede ver. Quíteme del equipo...Yo los escuchaba dado que me había escondido en el interior de una de las duchas, en donde me sorprendió un jugador:-¡Míster..., aquí hay un periodista tomando notas!Al instante apareció Daucik, desenfrenado: «¡Fuera de aquí!», gritó al tiempo que me empujaba. Me revolví con miedo y energía:-¡Cuidado...! No me toque, que no estamos en el campo Las Corts, sino en Riazor...El 29 de abril del mismo año, 1951, Rábade iba a jugar contra el Racing de Santander en la Copa, pero enfermó. Era el comienzo de una afección pulmonar que, aun médicamente curado, le iba a dejar mermado. Recuperado de su dolencia, regresó con el Juvenil en Tercera en la temporada 53-54. El 11 de octubre reapareció en Riazor, contra el Orense, y marcó un gol. Conservaba la clase, el toque, el regate, la finta, la visión del desmarque, pero ya no era el mismo. En octubre del 54 lo fichó el Celta. Jugó varios partidos con discreto resultado y se retiró.

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