TORRE VIXÍA / Xosé Luis Barreiro Rivas
15 jul 2001 . Actualizado a las 07:00 h.También la muerte, guiada por ETA, sigue igual: inútil, repartiendo su irracional y gratuita lotería en Navarra o en Guipúzcoa, y uniendo en el dolor a familias como las de José Javier Múgica y Mikel Uribe, que en sí mismas representan la visión plural y pacífica de Euskadi. Por si uno no es suficiente para ganar la primera plana, ¡dos! Y por si alguien duda de que para ETA todos somos presuntos muertos, ¡ahí queda uno de Leiza, concejal de UPN, y otro de Tolosa, inspector de la Ertzaintza! Enfrente, parapetado detrás del discurso correcto, está el Estado, convertido en primer productor mundial de minutos de silencio, declaraciones de condena, manifestaciones de repulsa y asistencia resignada a funerales, con alta especialización de sus autoridades en pésames compungidos y abrazos televisivos. También tenemos una Justicia cada vez más especializada en detener «entornos» (¡!), un periodismo siempre dispuesto a desconfiar de la Ertzaintza y mirar de reojo a los nacionalistas, y un pueblo que intenta frenar con sus manos blancas y sus ¡basta ya! lo que los aparatos policiales no pueden parar con su CESID, sus expertos, su abnegación y sus armas. ¿Será verdad que no hay que cambiar nada, ni hablar con nadie? Ustedes dirán. Porque lo que yo quería era hablar de la encuesta de Sondaxe, que, en un plano muy distinto, me permite titular «la vida sigue igual». O eso dicen, al menos, los números que yo leí: que Fraga gana, como siempre; que el BNG y el PSOE se disputan sus electorados respectivos, como siempre; que si hacemos grandes horquillas y leemos la del PP por abajo y las otras -¡las dos!- por arriba hay alguna incertidumbre, ¡y no más! Por eso, porque la vida sigue igual, todo apunta a que la noche electoral veremos otra de esas pletóricas y displicentes ruedas de prensa en las que sale un Fraga milagrosamente rejuvenecido y, después de mostrarse agradecido a los electores y recordar la estancia de su padre en Cuba, deja muy claro que el pueblo le quiere con locura, y que los votos convalidan todos los errores, resuelven todas las dudas, justifican todas las formas y cumplen todos los plazos que la gestión diaria deja en claroscuro. Lo mismo que en Portugal se clasifican las ciudades -«primeiro Lisboa, segundo non hai, e terceiro Porto»-, también aquí se pueden clasificar los candidatos: primeiro Fraga, segundo non hai, terceiro Beiras, e cuarto Touriño. Claro que, si sumamos a Beiras y Touriño en una alternativa todos los análisis cambian. Pero eso no es posible si ellos lo niegan a diario. Y no seré yo quien se preste a hacer juegos malabares con la encuesta, para darle emoción a una cita que está más clara que el agua.