PERSONAJE VITTORIO DE SICA
07 jul 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Los coches de Ferrari, los trajes de Giorgio Armani, los fichajes del Milan... En las últimas décadas, los italianos han enviado al resto del mundo una imagen que derrocha poderío económico y glamour. Forman parte del selecto G-7 y les gusta exhibir su éxito. Pero eso no impide que seamos muchos los que todavía hoy, cuando pensamos en aquel país, veamos a hombres de camisa blanca y pantalones con tirantes que discuten en un patio de vecindad con descaradas mujeronas sospechosamente parecidas a Sofía Loren. Es la imagen de Italia que nos ha dejado ese cine neorrealista en el que Vittorio de Sica, como actor primero, como director más tarde, fue un maestro indiscutible. Muy pocos (Rosellini, Visconti...) supieron reflejar como él aquel mundo de posguerra en el que el reto era sobrevivir como fuese: convirtiéndose en Ladrón de bicicletas o formalizando un Matrimonio a la italiana. Pero el país de las pasarelas de moda y de los coches deportivos no ha perdido la memoria: Italia celebró ayer el centenario de De Sica (1901-1974). Y en las próximas semanas, el mundo del cine se dispone a debatir la figura de aquel hijo de magistrado, diplomado en contabilidad, que acabó ganando dos Oscar. Volverá a hablarse, por tanto, de aquellos primeros pasos de Vittorio en el mundo del teatro, de la mano de Tatiana Paulova, antes de dar el salto al cine para convertirse en el galán protagonista de más de cien películas, algunas de tanto éxito como Pan, Amor y Celos o El señor Max. Y, por supuesto, de la treintena que dirigió y entre las que destacan dos: Sciusca (1946) y El ladrón de bicicletas (1948), que le sirvieron en bandeja la estatuilla de Hollywood. Y quizás haya tiempo para repasar su vida privada, sus dos matrimonios (el segundo de ellos con la española María Mercader) y a la discreción con la que siempre guió sus pasos, queda reflejada con una famosa frase suya: «La Biblia enseña a amar a nuestros enemigos como si fueran nuestros amigos, posiblemente porque son los mismos».