El fútbol, como cabía esperar, puede llegar a abrumar al Amigo del Lector. Afortunadamente para los no aficionados varias de las cartas que llegan a nuestras manos en este campo, y nunca mejor dicho, son de ámbito menor o meras consultas alrededor de una apuesta, todas ellas atendidas por otras secciones. La de esta semana tiene una entidad más relevante al tratarse de un jugador de indiscutible categoría, hoy en el Valencia y ayer en el Deportivo. Ernesto Sánchez Ovejero, coruñés, dice sentirse obligado, «como deportivista y como amigo personal -no lo oculto- de replicar al periodista Pablo Gómez, a los desafortunados y malintencionados párrafos que publicó el pasado domingo 10 de junio, antes del partido Valencia-Deportivo». Para Sánchez Ovejero, el redactor «se cubre de mala uva al recordar que en el partrido final de la liga 1993-94 Djukic ''pidió tirar el penalty''» -ay, siempre aquel fatídico penalty. Estadísticas «No pidió nada -razona este lector-, le correspondía al inhibirse Bebeto y estar ausente Donato -quien, por cierto, un mes antes había tenido igual mala suerte al fallar otro en Pamplona, que lo recuerdo para hacer ver que un penalty lo falla quien lo lanza-, porque era uno de los tres encargados». Al autor de la carta lo indigna también que se atribuya a Djukic su condición de jugador que más penaltis comete, pero, sobre todo, esta frase: «Lo que hizo fue pasar el balón a sus futuros compañeros». El interpelado Pablo Gómez, contesta: «En ningún momento el texto tuvo ánimo ofensivo ni mucho menos ''malintencionado''. Tan objetivo y neutro resulta advertir que Djukic es el jugador que más balones recupera como también el que más penaltis comete. En este tipo de estadísticas no se valora si el colegiado estuvo acertado o no al pitar la infracción. Las estadísticas no recogen los penaltis injustos como tampoco los no señalados. En cuanto al comentario alusivo al relato del penalti, las crónicas de entonces recogen que Djukic lo lanzó porque en ese momento gozaba de la confianza necesaria. La suerte no estuvo de su parte y las expresiones utilizadas en la información no son sino metáforas para recordar aquel lance». Han pasado siete años, pero no el recuerdo de una tarde sin precedentes en la historia del fútbol gallego.